miércoles, 16 de octubre de 2013

¿Hola?

 Le echo de menos. Echo de menos lo que yo fui una vez y lo que él me hizo ser: una persona totalmente feliz. Desde el principio de nuestros días el sabía como tratarme, me cuidada y me hacía sentir única. Recuerdo que me dolía. Me dolía el abdomen de reír cuando pasábamos tiempo juntos. Él sabía como actuar a cada momento, él sabía cómo picarme para luego acabar entre risas y besos. Sólo el sabía cómo mirarme para conseguir que mi mente se transportase a un lugar inimaginable. Él me besaba como nunca nadie lo había hecho, con una ternura tremenda, me acariciaba con sus labios y jugaba con mi sonrisa. Me enamoraba con sus palabras, con sus gustos, sus opiniones, sus ideas claras y su seguridad para hacer las cosas. Sólo el conocía mis comidas favoritas. Le gustaba venir a mi casa a hacer deberes, o intentarlo, porque sus mimos me llamaban a gritos. Nunca llegó a hacerme daño porque me quería muchísimo. Nuestras posibles discusiones duraban poco, porque no nos gustaba ni lo más mínimo esas situaciones. Siempre fue sincero conmigo y nunca tuvo nada que ocultar. Sólo él sabía como abrazarme por la espalda lentamente o incluso besarme el cuello para conseguir que un escalofrío recorriese mi piel. Nos gustaba mucho viajar a otras ciudades para grabar recuerdos en nuestras mentes. Sus piropos eran los más sinceros del mundo y sus manos las que más calidez me transmitían. Muchas tardes disfrutábamos de la música, en cambio, otras, del cine. Nos gustaba salir a cenar de vez en cuando y tener largas conversaciones con intercambio de conocimientos. Todas las canciones me recordaban a él y todas las noches aparecía en mis sueños. En verano nos gustaba ir a la piscina para chapotear como niños pequeños y tomar el Sol uno en frente de otro, compartiendo cariño... En cambio en invierno, nos gustaba refugiarnos entre las mantas. En privado hacíamos de los dos una sola persona. Las horas con él eran minutos hasta que un día se fue y se llevó consigo mi sonrisa, dejándome a solas con mis lágrimas. Desapareció para siempre. Poco a poco me fui acostumbrando a estar sin él, sin sus palabras, sin su amor, sin nada, hasta que llegué a hacerme una pregunta.



                                         ~ ¿Desapareció o nunca llegó a existir?

2 comentarios:

  1. Es triste pero a la vez bonita, dulce y a la vez amarga, transmite esperanza y a la vez vacío.
    Te paso esto de verdad?

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar