jueves, 14 de marzo de 2013

La balanza.


La vida no es tan fácil como parece. Todo es muy duro y conforme pasa el tiempo aumenta el nivel de dificultad. Naces siendo una personita feliz que no entiende nada, una etapa sin complejidad, sin problemas, en ese tiempo la inocencia iba por encima de todo. Pero todo empieza a cambiar año tras año. Comienzas a independizarte, a no depender de nadie, a madurar, a tener problemas, dudas, curiosidades, adquieres vida propia. Pero la balanza está siempre en equilibrio, unos bien y otros mal. Es duro. En esta etapa conoces el otro uso de la palabra dolor que durante tantos años había significado algo físico, como lo que producía una herida en la rodilla. A partir de ahí, es como algo inevitable, algo que te hace pensar, llorar, gritar, odiar, querer y aprender de tus errores. Este dolor es el más difícil de olvidar, de disolver, de hacer desvanecer, porque es más profundo. Y que cuando se ha ido, te das cuenta de algo. No se ha ido. Nunca se fue. Simplemente, has aprendido convivir con él.

Te quiero.


Cruzáis las miradas y sabes que por mucho que lo intentes, no va a ocurrir nada. Pasas por su lado y entra el olor de su perfume por tus orificios nasales, tu mente vuela y viaja a un lugar junto a esa persona, enamorados, sabiendo que nada os va a separar porque ya no hay distancia entre vuestros corazones; de repente gira la esquina del pasillo y todo se desvanece como el vaho en invierno.
Sabes que no puedes estar mal con él, porque aunque no te des cuenta, te vas apagando lentamente y le necesitas No es una necesidad imprescindible, pero es como un complemento que si falta, te pesa el vacío que produce en tu interior y es que te encanta.
Le miras cuando está de espaldas y piensas lo perfecto que sería introducir tus brazos bajo los suyos, abrazarle paulatinamente, haciéndole notar tu aliento en su nuca y en su oído  mientras le dices lo que tanto a intentado salir de tu boca pero nunca lo había con seguido. Te quiero.

lunes, 11 de marzo de 2013

Invisible.


Hoy es un día más, intentas que todo sea diferente, porque quieres cambiar, las cosas son difíciles, y no sabes que hacer. Un día de esos en los que estás en tu mundo, en los que, cuando te hablan, solamente miras y sonríes o pasas, estás pensativa porque te preocupan tus problemas, te sientes mal o más bien rara. Es una sensación difícil, porque quieres soledad y quieres cariño, pero no tienes a nadie a tu lado, pero, no porque estés sola, sino que no tienes a esa persona a tu lado. No puedes sentir su calor, sus abrazos, caricias, besos, palabras, su mirada fija en ti. Pero sigues con la idea de cambiar, una vida desde cero, en la que todos los días sean como el de Reyes, deseando de levantarte para descubrir nuevas sorpresas, con mucha ilusión. Pero ya nada es igual, oyes, no escuchas, miras, no observas, pasas, te aíslas, deseando de acabar. 

Sopa de amor.


Abro el grifo y noto seguidamente el agua sobre mi cabeza y mis hombros. Mente en blanco, no sé donde estoy ni que día es. No me interesa. Cierro los ojos, el agua caliente recorre mis curvas y rectas, me empapa. No sé qué siento ni por qué. Me encuentro vacía. Unas manos rodean mi cintura, tengo miedo. O no. Noto un abrazo. Con el contacto abro los ojos y le veo, clavo mi mirada en él. Su piel suave me roza. El agua y el vapor recorren nuestros dedos. Mis ojos enrojecen. Lágrimas se mezclan con todo. Recuerdos llegan a mí mientras sigue observándome fijamente. Todavía nada ha terminado. Parpadeo porque dudo de que esto sea real. Un 'te quiero' sale de su boca, acaricia mis mejillas, se introduce en mis oídos y retumba en mi cabeza. Nuestro presente sigue perdido en el pasado y en el futuro. No sé lo que hago. Me aproximo a él, que no duda en imitarme. Una tentación recorre mi mente y llega a mis labios. Los párpados se cierran automáticamente. Nos fundimos en un beso que hace renacer todo. Todos nuestros días pasan por nuestro cerebro, imagen a imagen, sensación a sensación. No puedo más. No me olvides. Abre los ojos y no estoy. No estás. Vuelve, lo necesito. Te quiero.

domingo, 10 de marzo de 2013

El amor.


¿Te has parado alguna vez a pensar qué es el amor? ¿Por qué? ¿Para qué sirve? ¿Qué es?
El amor, según la Real Academia Española significa: 'Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser'. Pero, yo creo que no tiene una definición en concreto. Es un sentimiento, una sensación, es felicidad, dolor, tristeza, euforia, miedo, celo. El amor es algo que sientes por una persona, un algo que hace que quieras que esté a tu lado, diciéndote lo mucho que te quiere, haciéndote sentir como te mereces, estando ahí cuando le necesites. Pero, todo tiene su parte mala. Sufres. Y lo peor es que no es un dolor como el de la raspadura de una rodilla. Es algo intenso, de larga duración. Sin cura, sin medicina que lo sane. Es como montar una figura extremadamente difícil sin instrucciones. Es querer y no poder. Es poder y no querer. Es sufrir sin resultado. Es amor. Duro, muy duro. Pero, una vez que sabes como va... una vez que creas tu propio manual de instrucciones... todo va sobre ruedas. Aprendes a volar. A disfrutar cada uno de los minutos y segundos de tu vida. Junto a dos cosas. Una persona, y ese sentimiento, esa pasión  ese algo indefinible, una explicación inexpresable. Amor.

La música.


Crees que no, pero la música te relaja, se encarga de que desconectes, de que te hagas sentir bien, en tu mundo, aportándote una sensación inmejorable, inolvidable, un escalofrío por todo el cuerpo. Volumen alto y soledad, una única necesidad, ganas de sentirte bien, cerrar los ojos y poder volar, mientras bailas, donde no te sientes solo. Imaginas a quien tú quieras a tú lado, un amor platónico, alguien del pasado, del presente, del posible futuro o producto de tu imaginación. Sabes que no es real, pero la música se encarga de transmitirte todo lo contrarío, tranquilidad y euforia, alegría, como sensación de subidón de felicidad. Ese estribillo que te pone el vello de punta, te cambia por un momento. Sensación de bien estar. Acaba la canción, ¿qué ha pasado? El secreto de la música. Disfrútalo.