jueves, 14 de marzo de 2013

Te quiero.


Cruzáis las miradas y sabes que por mucho que lo intentes, no va a ocurrir nada. Pasas por su lado y entra el olor de su perfume por tus orificios nasales, tu mente vuela y viaja a un lugar junto a esa persona, enamorados, sabiendo que nada os va a separar porque ya no hay distancia entre vuestros corazones; de repente gira la esquina del pasillo y todo se desvanece como el vaho en invierno.
Sabes que no puedes estar mal con él, porque aunque no te des cuenta, te vas apagando lentamente y le necesitas No es una necesidad imprescindible, pero es como un complemento que si falta, te pesa el vacío que produce en tu interior y es que te encanta.
Le miras cuando está de espaldas y piensas lo perfecto que sería introducir tus brazos bajo los suyos, abrazarle paulatinamente, haciéndole notar tu aliento en su nuca y en su oído  mientras le dices lo que tanto a intentado salir de tu boca pero nunca lo había con seguido. Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario