Abro
el grifo y noto seguidamente el agua sobre mi cabeza y mis hombros.
Mente en blanco, no sé donde estoy ni que día es. No me interesa.
Cierro los ojos, el agua caliente recorre mis curvas y rectas, me
empapa. No sé qué siento ni por qué. Me encuentro vacía. Unas
manos rodean mi cintura, tengo miedo. O no. Noto un abrazo. Con el
contacto abro los ojos y le veo, clavo mi mirada en él. Su piel
suave me roza. El agua y el vapor recorren nuestros dedos. Mis ojos
enrojecen. Lágrimas se mezclan con todo. Recuerdos llegan a mí mientras sigue observándome fijamente. Todavía nada ha terminado. Parpadeo
porque dudo de que esto sea real. Un 'te quiero' sale de su boca,
acaricia mis mejillas, se introduce en mis oídos y retumba en mi
cabeza. Nuestro presente sigue perdido en el pasado y en el futuro.
No sé lo que hago. Me aproximo a él, que no duda en imitarme. Una
tentación recorre mi mente y llega a mis labios. Los párpados se
cierran automáticamente. Nos fundimos en un beso que hace renacer
todo. Todos nuestros días pasan por nuestro cerebro, imagen a
imagen, sensación a sensación. No puedo más. No me olvides. Abre
los ojos y no estoy. No estás. Vuelve, lo necesito. Te quiero.
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